Las dos cartas de Rafael Ocón
Un primer vistazo
Rafael Ocón se presentó aquella mañana en la casa de los Lozano porque en ella servía la Antonia. La casona estaba entre las más señoriales de la ciudad y se ubicaba en una calle muy céntrica de la capital de provincia. El hombre pensaba en aquel lugar como si fuera el único de la Tierra donde había algo suyo, muy suyo. Buscaba allí la razón para seguir viviendo en un mundo tan perro, un mundo en el que había sufrido demasiadas represiones.
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