Gonzalez Bastías celebra sus cepas fundacionales en una noche naranja

Gonzalez Bastías celebra sus cepas fundacionales en una noche naranja

Gonzalez Bastías celebra sus cepas fundacionales en una noche naranja

José Luis Gómez Bastías, el propietario de Viña González Bastías, intentaba seducir a la enóloga Daniela Lorenzo, una de las socias fundadoras de Bocanáriz, para que sus vinos entraran a la carta del wine bar santiaguino. La presentación fue tan convincente, que Daniela lo dejó todo para irse a vivir junto a José Luis en medio de la nada, donde el ramal Talca-Constitución avanza a paso cansino, quizás echando sus últimos estertores, equilibrándose entre los cerros que caen sobre el río Maule.

Esta humilde bodega de adobe, emplazada frente a la estación González Bastías hay que atravesar el río en bote, junto a hermosas cabezas de parras centenarias, no solo ha reivindicado las cepas fundacionales, colocándolas en las vitrinas de tiendas especializadas, restaurantes y wine bars, sino ha marcado un camino sinuoso, incendiado fue una de las afectadas por los incendios de 2017, convirtiéndose en un referente para los productores de secano que buscan rentabilizar sus uvas.

La pareja lo sabe. Y ahora lo disfruta y celebra. En el restaurante Casaluz, con una vertical de quizás su vino más emblemático Naranjo, José Luis y Daniela demostraron una vez más que sí se puede hacer una vitivinicultura tradicional, prístina y que refleja el carácter de estas cepas olvidadas por la historia. Desde la cosecha 2012 de esta mezcla de Torontel, Moscatel Rosada y País, que se mantiene impertérrita en el tiempo, pese a no contener sulfitos, hasta la más fresca 2017, que nunca había salido de la bodega, Gonzaléz Bastías se reinventa y consolida como una de las más atractivas viñas chilenas emergentes.

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